La audaz mujer pretendía que se reconociera la paternidad y utilizar el apellido del genial pintor, así como reclamar parte de su herencia

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Pilar Abel Martínez no es hija del pintor Salvador Dalí. El cotejo de las muestras de ADN tomadas del cadáver del artista, cuyos restos fueron exhumados el 23 de julio, con las de Abel, la gerundense de 61 años, quien trabajó como pitonisa televisiva, que aseguraba ser su hija, demuestran que no existe ninguna relación de parentesco entre ambos. La Fundación Gala-Salvador Dalí anunció el resultado de las pruebas en un comunicado en el que recalca que los análisis “permiten excluir a Salvador Dalí como padre biológico de María Pilar Abel Martínez”.

El Juzgado de Primera Instancia número 11 de Madrid trasladó a los letrados de la fundación los análisis realizados por dos laboratorios del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, que dieron negativo. “En ningún momento ha habido indicio alguno de la veracidad de una pretendida paternidad”, afirmaron ayer fuentes del centro que gestiona el legado del pintor.

“Ni yo, ni mi abogado tenemos el resultado. ¡Hasta que no lo tenga de forma oficial ya pueden decir misa! Yo no me escondo, sea el resultado que sea: positivo, negativo o nulo, daré una rueda de prensa para explicarlo”, aseguró Abel tras conocer la noticia por una llamada de EL PAÍS. “Estoy flipando. Si sale negativo seguiré siendo la Pilar”, remachó.

El resultado de los análisis da argumentos a la fundación para sostener que “la inusual e injustificada decisión judicial de practicar la exhumación se confirma como totalmente inadecuada y desproporcionada, poniendo en evidencia su total improcedencia y la inutilidad de los costes y perjuicios de todo tipo que ha ocasionado”. Y reitera su “expresa reserva de acciones”. Entre ellas, se está “valorando emprender acciones contra la actuación de la juez” que ordenó las pruebas de ADN.

La juez consideró necesaria la exhumación del cadáver de Dalí para poder estudiar su ADN, ante la falta de otros restos biológicos o personales. La prueba era considerada imprescindible para el juicio previsto para el 18 de septiembre, donde Abel esperaba ser reconocida como hija del pintor. Pretendía llevar su apellido y ser heredera legítima (un 25% del legado), además de acceder a los abundantes beneficiosos económicos generados por los derechos de autor.

 

El proceso se inició hace dos años, aunque la mujer venía asegurando desde 2007 que era hija del pintor surrealista, muerto el 23 de enero de 1989 sin descendencia. Abel nació el 1 de febrero de 1956 en Figueres (Girona), fruto “de una relación de amistad que se convirtió en amor”, según su versión. Con el resultado de las pruebas, la fundación concluye que “se pone fin a una absurda y artificial polémica”. También se consigue que “la figura de Dalí quede definitivamente excluida de unas pretensiones totalmente infundadas”. En breve, se restituirán los restos mortales de Dalí que fueron extraídos a finales de julio (uñas, un diente y dos huesos largos). Se volverá a desenterrar su cadáver para volverlo a inhumar por tercera vez.

Alegría por el resultado

La reclamación de paternidad de Pilar Abel se ha vivido en la Fundación Gala-Salvador Dalí de forma discreta y sin exteriorizar la incertidumbre que creaba la posibilidad de que una hija tuviera derecho a la herencia que el artista dejó en 1989 y a los derechos de autor que genera. Pese a las primeras reticencias, la entidad no se opuso a desenterrar el cadáver y realizar incluso una rueda de prensa. Ayer, tras saber que todo seguirá igual, fuentes de la fundación no ocultaban su alegría, pero de una forma discreta.