Filadelfia es la primera gran ciudad de los Estados Unidos que aprueba un impuesto sobre los refrescos: 1,5 centavos por onza, que es de aproximadamente 1 dólar más para un envase de 2 litros y la verdad es que usted no necesita vivir en Filadelfia para pagar el precio de beber refresco.

Refrescos regulares: