Numerosas entidades del país se unieron para alzar la voz en contra de la inseguridad y la violencia de género que llena las planas de los diarios nacionales.

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En Puebla, la marcha convocada por la UPAEP congregó a autoridades, políticos, padres de familia, estudiantes y miembros de la sociedad civil en el patio central de las instalaciones educativas a las 12:30 pm de este lunes 18 de septiembre, para exigir, a través de una protesta pacífica y silenciosa, que se tomen acciones serias contra la delincuencia y se active, de una vez por todas, la Alerta de género que las organizaciones no gubernamentales están pidiendo desde la pasada administración de Rafael Moreno Valle ante la ola de agresiones contra la mujer que fueron incrementándose en los últimos años y que cada vez acaparan más atención de la ciudadanía y los medios de comunicación.

Encabezando los bloques de los contingentes se encontraron los rectores de la Ibero Puebla, Fernando Fernández Font y de la UPAEP, Emilio Baños; también se sumaron al movimiento la Universidad de las Américas (UDLAP) y la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), siendo gran prueba de unión y solidaridad ante el clima de incertidumbre que quedó en la ciudad luego de la noticia del crimen contra Mara Castilla, una estudiante de 19 años, que fue secuestrada, abusada sexualmente y asesinada por estrangulamiento a manos del chofer de Cabify. Como ya se sabe, la madrugada del 8 de septiembre pidió a través de la aplicación una unidad para volver a su casa después de haber salido a divertirse con sus amigos en el antro El Bronx, en San Andrés Cholula.

La marcha se realizó en silencio, como un signo de respeto hacia el luto que sostiene la familia de la originaria de Veracruz, quien migró a Puebla para poder estudiar en una ciudad segura.

¿Una ciudad segura? Puebla hace mucho tiempo que dejó de serlo gracias a la indolencia de nuestras autoridades que se dedicaron durante, por lo menos, los últimos seis años a encubrir todo el crimen que pululaba en nuestras calles, con la intención de que no manchara las aspiraciones presidenciales de nuestro exgobernador de corte panista, Rafael Moreno Valle, mejor conocido como “Gober Bala” o como “¿quién le pagó la campaña millonaria para promocionar “La Fuerza del Cambio?”, publicación que ni su esposa Martha Erika Alonso debe haber leído.

Debo admitir que es alentador que la reacción de la comunidad local, nacional e internacional se escuche como un grito desesperado que clama justicia y libertad para todos, que exija un alto a la violencia de género y que ponga las miradas en una problemática que se intensifica a pasos agigantados ante la indiferencia de una sociedad que culpa a la víctima y justifica al depredador.

Es también importante que pasemos de las palabras a los hechos, y que en realidad se tomen acciones efectivas para contrarrestar el tsunami de criminalidad que sale de las cloacas urbanas como las ratas del Titanic.

Por lo pronto, el permiso de la empresa Cabify para operar en puebla ha sido rescindido dado que Ricardo Alexis, el chofer presuntamente responsable del delito, tiene pasado criminal por participar en el robo ilegal de hidrocarburos y por haber sido despedido de Uber en Ciudad Juárez, Chihuahua, por incurrir en comportamientos que van en contra de los protocolos de seguridad para los usuarios y la aplicación, de acuerdo con información proporcionada por la empresa y publicada en Proceso. La empresa de transporte asegura tener en su poder una carta de antecedentes penales expedida por el gobierno de Puebla.

Al parecer, nada es suficiente.

Este lamentable suceso debe dejarnos una lección de cuidado y de sororidad; si la terrible historia de Mara nos ayuda a romper las barreras del egoísmo y del abandono en el que estamos sumergidos en México, quizá, podamos superarlo con mayor facilidad. Dependerá de todos y de todas que la muerte de Mara no haya sido en vano.