Somos la generación que tiene menos probabilidad de retirarse y que enfrenta más desempleo. Le preguntamos a varios asesores financieros qué podemos hacer para estar preparados y poder jubilarnos algún día.

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Es cierto, parece que antes la vida era más fácil. Los individuos que se identifican como parte de la generación millennial, no sólo se enfrentan a cambios culturales y tecnológicos que moldean sus vidas con rapidez, también son más pobres que sus padres.

Por años, la gente ha tachado a los millennials de parásitos flojos y ególatras, mal criados y malagradecidos que no aprecian las maravillas tecnológicas con las que crecieron. Sin embargo, una investigación de The Guardian sobre los ingresos en países de Occidente reveló que los jóvenes tienen una buena razón para quejarse: en siete países ricos ellos están destinados a ser más pobres que sus padres. En Estados Unidos, los jóvenes son ahora más pobres que los jubilados.

The Guardian informó que a pesar de que los ingresos de los jóvenes en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Francia han disminuido, las fortunas de los mayores han incrementado. “Es posible que ésta sea la primera vez en la historia industrializada, salvo por los periodos de guerra o de desastres naturales, que los ingresos de los jóvenes han caído tanto en comparación con los del resto de la sociedad”, dice The Guardian.

El periódico afirma que algunas de las causas de este fenómeno son el desempleo, la deuda y un alza en el costo de la vivienda. Cabe destacar que en los siete países el crecimiento en ingresos para las personas de veintitantos ha estado por debajo del promedio nacional desde hace treinta años, lo cual significa que no toda la culpa recae en la crisis financiera de 2008.

En resumen: es un desastre económico que no muestra señales de mejora.

Es difícil saber las repercusiones que tendrá este fenómeno en la sociedad cuando los millennials lleguen a la edad en la que las generaciones pasadas ya habían comprado casas y adquirido riqueza. Pero es obvio: los jóvenes no están bien y ellos lo saben.