La actriz dice estar preparada a dedicarse a otras cosas, pues no antepondría su carrera a su vida.

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Más allá de las dos entrega de ‘Las tortugas ninja’, Megan Fox no se ha dejado ver en la gran pantalla desde hace más de cinco años, y mucho menos en uno de esos blockbusters que parecía destinada a protagonizar en los inicios de su trayectoria.

Sin embargo, esta ‘desaparición’, además de una consecuencia directa de su papel de madre de tres niños, podría ser el inicio de una paulatina retirada hasta abandonar completamente la industria, algo que ha anunciado que hará en un futuro quién sabe cómo de lejano.

“Jamás antepondría mi carrera a mi vida. ¡Soy la actriz menos ambiciosa que te puedas imaginar! Escojo películas que me resulten divertidas de grabar. No estoy aquí para sufrir por el oficio de hacer películas o para sangrar por el arte. No voy a dedicarme esto para siempre. Nunca he dudado de que tuviera otra vocación”.

A Megan le disgusta que los productores y directores la sigan encasillando en el papel de ‘sex symbol’, y rechaza propuestas donde le ofrecen papeles de ‘stripper’ o de ‘dama de compañía’: “no quiero verme involucrada en algo que sea directamente denigrante, o que fomente estereotipos negativos para las mujeres”.

Megan también reconoció que fue un gran tropiezo en su carrera cuando fue despedida de la saga ‘Transformers’ por comparar al director Michael Bay con Hitler. “Ese fue sin duda el punto más bajo de mi carrera”, dijo, pero sin mostrar arrepentimiento de la comparación que había hecho.

El último trabajo de la intérprete ha sido en la serie ‘New Girl’ como nuevo personaje femenino central durante la baja por maternidad de la protagonista Zooey Deschanel. Uno de los grandes inconvenientes con los que siempre se topa la artista a la hora de buscar proyectos interesantes es su propia reputación de sex-symbol, que le cierra más puertas de las que le abre.

“Los hombres de este negocio me siguen ofreciendo muchas ‘strippers-genio’ o ‘escorts divertidas’. Pero yo no quiero verme involucrada en algo que sea directamente denigrante, o que fomente los estereotipos negativos sobre las mujeres. Esa actitud de la vieja escuela hacia nosotras sigue muy presente en la publicidad. Con un poco de suerte eso habrá cambiado cuando mis hijos sean mayores”.