Durante años Kevin Spacey pudo cometer toda clase de excesos y delitos sexuales hasta que un día decidió producir un capítulo de House Of Cards representando los famosos rituales de sacrificio del Behemian Grove y cayo sobre su persona el poder de los carpetazos. 

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«Sí, miren alrededor. Algunos de los hombres más poderosos del mundo están reunidos aquí. Miembros de uno de los clubes más exclusivos de nuestro país. Se accede con invitación, salvo que te invites a ti mismo. Se reúnen para buscar a Dios, entre las ramas de éstos árboles. Comen juntos y orinan unos al lado del otro, y se reparten el mundo como si fuera un pastel. Aquí radica el poder verdadero».

Así iniciaba House of Cards su octavo episodio de la quinta —y hasta ahora última— temporada, donde el gran Frank Underwood mostraba la trastienda de una sociedad secreta llamada «Campos Elíseos», integrada por los hombres más poderosos del planeta, quiénes se dan cita para adorar al «cuervo sagrado».

Por supuesto, esta poderosa alusión hace clara referencia al enigmático Bohemian Grove, un poderoso club privado en donde, una vez al año, se lleva a cabo una reunión en un bosque californiano, plagado por rituales desconocidos y teniendo como fetiche de reverencia al búho babilónico, también conocido como el sangriento Moloch.

Hay quiénes piensan que este capítulo significó el final de la carrera de Kevin Spacey, envuelto actualmente en un escándalo fenomenal… ¿Simple casualidad? Y es que de los illuminati nadie se burla, sino que se lo digan al pobre Spacey… o a Jim Carrey.

Aquí puedes ver la escena completa: