Handsome Her es el nombre de la cafetería australiana que regenta Alexandra O’Brien. Pero no se trata de una cafetería cualquiera. Sus medidas, como hacer pagar una vez al mes un 18% más a los hombres por un café, han llamado la atención de gran parte de sus clientes.

La postura de O’Brien no es por capricho: su objetivo es concienciar a los ciudadanos de la enorme brecha salarial que existe entre hombres y mujeres y que dicha discriminación no cesa.

O’Brien explica que no ha tenido ningún tipo de altercado con nadie por esta medida, la cual se realiza un semana al mes: “Les hemos explicado la razón y no se han mostrado en contra. Es más, entienden de sobra los argumentos y los apoyan”, explica la dueña de esta cafetería vegana a un medio extranjero.

El tanto por ciento que se cobra de más está destinado a diversas asociaciones benéficas que ayudan a mujeres australianas en situación de precariedad laboral. O’Brien se describe a sí misma como “feminista pero no de las simpáticas” y añade: “Los hombres deben detenerse y reflexionar sobre sus privilegios, por eso tenemos esta medida en el local”.

Ese extra que pagan los hombres se donará a algún proyecto de ayuda relacionado con mujeres. Cada tres meses se cambiará a un proyecto diferente.

Lo que pretenden estas chicas, además de sacar adelante un negocio, es concienciar a la gente sobre la diferencia salarial. Ellas creen que si los hombres ganan más que las mujeres por realizar el mismo trabajo, también pueden pagar más por el mismo producto.

Como no podía ser de otro modo, sus redes sociales se han llenado de comentarios machistas que las acusan de irrespetuosas, sexistas o simplemente ponen GIF’s de cubos de basura.

En el cartel de la cafetería donde se lee esta norma del tanto por ciento se explica que las mujeres australianas ganaron el 82 por ciento de lo que ellos recibieron de promedio en el 2016.

Esta cafetería feminista también tiene otras reglas como que: “las mujeres tienen prioridad para sentarse . Aún así, O’Brien quiere dejar claro que “los hombres son bienvenidos y no tienen por qué pagar el recargo si no quieren”. Más allá de sus declaraciones las reacciones no han sido todas positivas, como suele ocurrir con todo lo relacionado con este tema.