Si eres de mi equipo #HedonistCrew, ya te sientes agobiado tan sólo con leer el título de este artículo, así que mi primera recomendación es dar baby steps.

A todos nos llega el día en que estamos hartos de nuestros malos hábitos. Ese día cuando despiertas ojeroso, sin ánimo, con la piel marchita y te das cuenta de que mantenerse bello, en forma, requiere tomar acciones y no sólo pedir a todos los dioses que las calorías de ese grill cheese de tu midnight snack a las 3 de la mañana no vaya directo a tus caderas ni te saque un barro monumental.

Como en todo proyecto en la vida, este proceso tiene dos partes fundamentalmente complicadas: iniciar y mantenerse. Así que en esta y las siguientes publicaciones de la semana te voy a dar una serie de consejos para que tu introducción a un estilo de vida mejor sea menos abrupta y logres realmente generar hábitos más saludables, hechos a tu medida.

Elige un cambio a la vez

Si eres de mi equipo #HedonistCrew, ya te sientes agobiado tan sólo con leer el título de este artículo, así que mi primera recomendación es dar baby steps.

Literal sustituye un pequeño mal hábito, por un pequeño buen hábito. Sé persistente en incluir este nuevo buen hábito hasta que se vuelva parte natural de tu rutina diaria y entonces agrégale otro.

En mi caso, para darte un ejemplo, incluí la ingesta de una cucharada de vinagre de manzana diluida en medio vaso con agua en ayunas. De acuerdo con personas más expertas que yo, es necesario poner especial atención a los alimentos que ingieres después de un largo ayuno, como cuando acabas de despertar, pues tu cuerpo los absorberá rápido y en su totalidad. El vinagre de manzana tiene numerosas propiedades para la salud y la belleza:

  • Desintoxica el colon, por lo tanto mejora la digestión.
  • Promueve un balance del sistema linfático, contribuyendo a que la sangre fluya sin obstáculos.
  • Disminuye la tensión arterial, el colesterol y los niveles de triglicéridos.
  • Evita la contracción de los vasos sanguíneos gracias a que incrementa los niveles de óxido nítrico.
  • Equilibra la alcalinidad derivada de hábitos alimentarios que producen.
  • Contribuye en dietas disminuyendo el peso, debido a que disuelve las grasas.Purifica el organismo de las toxinas.
  • Obviamente sabe a mentada de madre, pero es un trago amargo que en realidad representa numerosas ventajas.

Una vez que el vinagre de manzana fue automáticamente lo primero que ingiero en el día, me di a la tarea de incrementar mi consumo de agua. Sin embargo, mi madre me recomendó no tomar agua sola, sino mineralizarla con miel, sal y bicarbonato de sodio, respondiendo a la teoría de que el agua que consumimos “barre” elementos necesarios para nuestra verdadera hidratación trayendo problemas como cansancio crónico (de lo que seguro estuve sufriendo los últimos 31 años), inflamación, deshidratación (sí, según mi mamá, beber agua te puede deshidratar).

Así que a manera de “suero milagroso”, preparo por lo menos un litro de este elixir de la juventud antes de salir de casa rumbo a la oficina, incluso, si no deseo cargar demasiado, solo vierto los elementos sólidos en mi botella reutilizable, llegando a la oficina la lleno con agua y lo bebo a lo largo del día.

El tercer movimiento que realicé en mi rutina diaria es preparar mi propio desayuno. Ya que recién me levanto tengo que hacer un poco de trabajo en la cocina, aprovecho para llevar desde casa mi almuerzo, de manera que me aseguro de no entrar en un ataque de ansiedad a media mañana y terminar comprando una deliciosa, suculenta, calientita y engordadora torta de tamal en la calle.

Por lo tanto, entre mis compras semanales puse especial énfasis en la fruta, las semillas y otros elementos que pueda llevar fácilmente en un recipiente sellado herméticamente, para evitar cualquier tipo de accidente.

En mi consideración, las uvas son una genial opción como monchis godín en cantidades humanas (no te comas el kilo de una sentada, pues). Además de que tienen montones de propiedades como antioxidantes que previenen el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, evitan el estreñimiento, cuidan de nuestro estómago, evitan infecciones y tienen ácido fólico.

Las uvas verdes además tienen menos azúcar que las rojas, son ricas en carbohidratos, no tienen colesterol ni sodio, son ricas en minerales, en especial hierro y potasio; previenen el cáncer de colon, próstata, el Alzheimer y cuidan de nuestros huesos.

Estos tres pasitos en dirección a un cambio de hábitos me están funcionando muy bien, de hecho me siento más liviana, menos inflamada, con menos hambre y sin ansiedad.

Yo no soy ningún tipo de especialista para recomendarte que sigas mis consejos, pero sí te puedo sugerir que te inspires, consultes con personas que sí saben y elijas ir escalando el muro de la vida saludable una piedrita a la vez.

Recuerda que no se trata ni de matarse de hambre, ni de que tu vida gire en torno a tu apariencia y mucho menos que sufras por eso. La idea es ser la mejor versión de ti mismo y que te sientas a gusto con la piel que llevas puesta.

Espera la segunda parte de esta guía práctica para iniciar una vida saludable muy pronto y si estos consejos te sirven, cuéntamelo en mi cuenta de Twitter @Amarantalks, también si tienes otras recomendaciones que quisieras que pruebe.

Nos leemos pronto!!

XOXO

A.