El dispositivo dejó de funcionar cuando la temperatura llegó a -62°C en el pueblo ruso de Oymyakon. De todas formas, la cifra quedó lejos del récord mundial.

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Si crees que en México nos estamos congelando, tienes que conocer esta comunidades de Siberia.

Parece una broma, pero “Oymyakon”, en idioma yakuto, significa ‘agua que no se congela’. El nombre de esta ciudad en el corazón de Siberia debe ser lo único que no queda rodeado de una gruesa capa de hielo, porque no hay elemento vivo o artificial que quede a salvo de las temperaturas extremas del invierno, en este lugar que tiene el poco feliz cetro de ser el sitio poblado más frío del mundo.

Los termómetros llegaron a los -59 grados, mientras en Yakutsk, donde el lago se congeló, alcanzó temperaturas de -60 grados.

En Oymyakon viven menos de 500 personas. Es un pequeño enclave que creció gracias a la explotación del diamante en las cercanías. A casi mil kilómetros se encuentra Yakutsk, la capital de la región de Sakha, donde las temperaturas son ‘un poco’ menos duras: si en el pequeño poblado el frío promedia los -50 grados en invierno, en la metrópoli de 300.000 habitantes merodea los -30 grados.

De acuerdo con reportes del diario The Siberian Times, en la región helada de Yakutia, en Rusia, los termómetros llegaron hasta los -62 grados centígrados.

En esta zona, también conocida como Sacha Republic, el termómetro electrónico de la comunidad se rompió luego de registrar los -62 grados centígrados, pues el ambiente era más frío de lo que tenía capacidad para indicar; sin embargo, en algunas de las casas de los residentes se registraron hasta -67.7 grados.

Cuando se llega a Oymyakon, una placa junto a un busto de Lenin recuerda que en este paraje se registró la temperatura más baja en un lugar habitado: -71,2 grados, en 1924. Según Chapple, los habitantes de etnia yakutska carecen de la nostalgia comunista-imperial que caracteriza a muchos rusos de Siberia. Sin embargo, en este pequeño pueblo le fue imposible entablar una conversación profunda: los únicos que se aventuran a salir al exterior rápidamente se introducen en sus coches o casas, y a lo sumo, sólo alguien pasado de vodka y con ganas de pelea transita las calles sin rumbo fijo.

Los registros oficiales indican que en Oymyakin alcanzaron -68 grados centígrados en 1885, y -67.7 grados en 1933.

A pesar de la temperatura, la gente en esta comunidad continúa con sus actividades cotidianas, como la venta de pescado congelado en el mercado de Yakutsk.

Algunos turistas, incluso, han aprovechado que los ríos y lagos de la zona se han congelado para darse un chapuzón.

Sin embargo, no todos han sobrevivido a las heladas: en la zona, un criador de caballos y cuatro acompañantes, quienes acudían en auto a revisar sus animales cerca del río Kenkeme, tuvieron que continuar el camino a pie luego de que se descompusiera el vehículo donde viajaban.

Al no estar vestidos de manera adecuada, dos de ellos murieron; los otros tres fueron rescatados por las autoridades.

Con información de The Siberian Times.